soñando milagros
El entra como entra la tormenta cuando dejas la ventana abierta, con rayos y truenos, salvo que en esta casa la tormenta tiene llaves de la puerta y vive en ella.
El pasillo se hace corto y, cuando menos se lo espera, aparece por la puerta del salón. Ella, que estaba viendo la televisión se levanta para saludarle y hace ademan de darle un beso, pero él la empuja sin tener ningún tipo de motivo. En un acto que no tiene explicación científica, de su propio empujón sale disparado contra la librería en la que todas las cosas, libros y adornos se tambalean.
Se incorpora y mientras se toca el brazo sobre el que ha caído, abre su bocaza para insultarla como otras tantas veces, pero esta vez de su boca, en vez de salir palabras denigrantes, salen pompas de colores que inundan la habitación. Ella abre sus ojos como platos.
El hombre tormenta se lleva la mano a la garganta sin entender lo que está pasando, cada vez que intenta insultarla, salen de su boca más pompas de jabón. Toma un libro de la estantería y con toda su rabia se lo lanza, mientras ella intenta protegerse llevándose las manos a la cabeza. El libro por el aire se abre a la mitad, hace un bonito giro y se convierte en un pájaro que da dos vueltas sobrevolándole y sale agitando sus alas por la ventana.
Su ira va creciendo, se acerca a ella y levanta la mano, cuando la baja con fuerza, se va transformando, pasa a estar hecha del mismo material que la planta llamada diente de león y le da una suave caricia en vez del esperado golpe mientras se va deshaciendo. Ninguno de los dos da crédito a lo que está pasando. Entonces él la mira con malicia, sale del salón y va directo hacia la habitación del niño que está durmiendo.
Intenta detenerlo, pero es imposible, entra y enciende la luz. El niño se despierta y ve a su padre como otras veces, salvo que hoy tiene una expresión graciosa en la cara, entonces el niño le mira con atención. Esta noche de su boca tampoco salen gritos para él, salen serpentinas de colores lanzadas al aire que se enredan en el cable de la lámpara, en la barra de la cortina y en la foto que hay colgada en la pared. Por primera vez el niño se ríe con su padre. Ahora en vez de las serpentinas, su voz es el sonido de un matasuegras y pita de una forma tan absurda que el niño ya se ríe a carcajada limpia, mientras que la mujer intenta cogerlo para sacarlo de la habitación.
El hombre intenta interponerse e impedírselo, pero en ese momento se da cuenta de que está construido a base de piezas de Lego y ante el empujón que ella le da, las piezas de colores quedan esparcidas por la moqueta. Toma al niño en su regazo, le echa una manta por encima y sale por la escalera gritando:
Dios ha vuelto, dios ha vuelto...








jardinpolar dijo
Precioso, enhorabuena.
28 Octubre 2008 | 07:39 PM