de duendes y lavados de coche
Mientras camino hacia mi coche, me recuerdo que soy un desastre y que debería tener más cuidado, que debería lavarlo de vez en cuando. En la zona donde vivo las gaviotas tienen un gran índice de aciertos con sus excrementos sobre los coches, y eso unido a mi dejadez consigue que mi coche a veces de pena. Como hoy no tengo más excusa, decido llevarlo a lavar, a uno de esos centros de lavado en el que entra sucio por un lado y sale listo para que las gaviotas puedan volver a su labor.
Al llegar todos los túneles automáticos están ocupados, incluso hay cola. Lo malo de intentar lavar un coche un sábado por la mañana es la cantidad de gente que tiene la misma idea. Al lado de los túneles están las cabinas de lavado manual en el que te lavas tu el coche, como nunca lo he utilizado, decido probarlo. Al echar la mano al bolsillo, solo tengo billetes, necesito cambio. Le pregunto a una señora que lava su coche en la cabina contigua a la mía y me indica que debo buscar a un hombre malhumorado que lleva una camiseta y en tono irónico me desea suerte.
El hombre está sentado en un banco de piedra y al verme ir hacia él con un billete en la mano no hace ademán de moverse, incluso mira hacia el otro lado. Al llegar le doy los buenos días, no me contesta, me lanza una mirada de absoluto desprecio, me quita el billete de la mano y en ella coloca de malas maneras cinco monedas, le doy las gracias y el lanza un bufido totalmente grosero y ofensivo, entonces me siento a su lado.
- Mire- le digo- por su apariencia y sus maneras deduzco que usted no cree en los cuentos.
El hace ademán de levantarse, pero yo le tomo por el brazo y le hago quedarse sentado.
- Aunque no crea en ellos, supongo que alguno habrá leído o le habrán contado. En esos cuentos aparecen muchos personajes que se consideran mágicos y la mayoría tienen la posibilidad de conceder tres deseos, pues bien, esa era mi misión aquí. Si, soy lo que los que no sabéis como hacerlo nos llamáis duendes y no me mires así por que es evidente que todos evolucionamos, tampoco tu vistes como vestían hace cientos de años ¿verdad? Pues yo llevo vaqueros y camiseta.
Como te decía mi misión aquí era pedirte cambio, que tu me lo dieses con una sonrisa y me tratases bien, entonces yo te concedería tres deseos, sin embargo la has tenido que cagar. En fin, es una lástima, solo espero que algún día vuelva a coincidir que otro duende pase por aquí a lavar su coche y que no la vuelvas a joder. Si, los duendes también decimos “joder”, “cagar” y muchas cosas más.
El hombre se ha quedado tan conmocionado que no se mueve de su asiento y no lo hace mientras lavo mi coche. Al terminar y salir de la cabina veo como el hombre sonríe a una anciana mientras le explica como funciona la máquina.
Ojalá le haya ayudado a ser mejor persona.






cardiax dijo
Sub: Que alegría que estés de vuelta... tus letras son uno de ésos pequeños placeres de la vida que se esperan con ansias...
Utilizaré tus palabras con algunos que me rodean, a ver si la duda los hace reconsiderar un poco seguir dejando minas de #$&%#$ por su camino.
Besos y por favor no dejes de escribir
6 Octubre 2008 | 09:57 PM