Cuento de navidad 2º Reyes magos caso abierto
Le falta pulido y abrillantado pero hoy era el día
Con doce años salí del cine y debido a esa edad en la que queremos ser mayores, pero no lo somos, nos tratan como a niños, pero no lo somos, tuve que reprimirme las ganas de atar un trozo de cuerda a mi pantalón, comprarme un sombrero y rezar para que me creciese una barbita de tres días, si, salí del cine soñando en ser como Indiana Jones.
Hoy en día soy contable a jornada completa y arqueólogo o leyendólogo aficionado a tiempo parcial. Gracias a mi afición colaboro con varios museos y he podido participar en varias expediciones en las que se han descubierto cantidad de restos de civilizaciones antiguas, pero cada buscador tiene su meta. Indi buscaba el arca de la alianza, su padre el Santo Grial y yo mi meta particular: Los Reyes Magos.
Históricamente la primera aparición de los Reyes Magos es en el Evangelio de Mateo. Cuenta que Herodes les mandó averiguar el sitio preciso del nacimiento del Mesías. Tras adorar y obsequiar al Niño con oro, incienso y mirra son advertidos por un ángel de las intenciones que tiene Herodes de acabar con él. Los reyes magos no revelan donde se encuentra y se marchan a su tierra por otro camino. Herodes ordena entonces la matanza de los inocentes.
A los siete años descubrí a mis padres colocando regalos en los zapatos de cada uno, entonces me contaron su versión: los reyes son los padres. Yo por mi parte y con el tiempo aprendí que los padres también se equivocan. Nunca llegué a admitirlo, aunque fingí hacerlo para no ser la nota disonante como en tantas otras ocasiones.
Han sido muchos años de búsqueda, de recopilación de datos, de viajes a los escenarios donde se les situaba, de noches y noches de 5 de enero soñando con descubrirles entrando en mi casa a dejar regalos, de fallos, de errores y de infinidad de veces en que, en vez de tirar la toalla, estuve a punto de secar mis lágrimas con ella, pero hoy he llegado a mi meta.
Estoy en la nueva biblioteca de Alejandría inaugurada en 2003, la antigua fue brutalmente destruida varias veces a lo largo de la historia. Tengo en mis manos un pergamino en blanco que he comprado en un bazar y, según su vendedor, solo funciona en el lugar donde estaba la antigua biblioteca, lugar que hoy ocupa la nueva. Cuando desenrollo el pergamino, observo como comienzan a aparecer letras que forman palabras y frases que van cambiando de idioma hasta llegar al castellano y comienzo a leer:
“Estimados creadores de historia diaria:
Es para nosotros una gran tristeza el tener que interrumpir la tradición que hasta ahora venimos desarrollando la noche del día cinco de Enero. Este año, por los acontecimientos que están ocurriendo en el mundo nos es imposible llevar a cabo nuestra labor, no existe la suficiente seguridad hacia nuestras personas y los bienes que transportamos.
Esperamos que en un futuro no muy lejano en el mundo vuelva a reinar la paz y la buena voluntad de las gentes y los pueblos, y donde vemos enemigos veamos hermanos, donde reina la codicia reine la mano abierta, donde vemos lágrimas broten sonrisas y donde vemos al vecino nos veamos a nosotros mismos.
Hasta un próximo cinco de Enero.
Melchor, Gaspar y Baltasar. “
Sin cerrar el pergamino lo examino buscando una fecha sin encontrarla o una especie de código con el que descifrar de cuando data el manuscrito pero no lo consigo. Me dirijo a la puerta y compruebo como al traspasarla las letras desaparecen una a una.
Sentado en una teteria con olor a té negro, Rosa de Alejandría y Cardamomo, hago círculos con mi cuchara y mentalmente voy escarbando sobre la leyenda.
Entonces era verdad, hace muchos, muchos años, los Reyes Magos recorrían el mundo en una noche para dejar regalos en cada casa y a cada persona, pero llegó un momento, como explicaban en el manuscrito, en el que por la seguridad de la tradición tuvieron que dejar de hacerlo. En ese momento en vez de intentar enmendar los errores cometidos para que los tres magos pudiesen volver, los mayores optaron por crear una nueva tradición, la tradición de suplantarles y pasarla de generación en generación.
Hoy cinco de enero de 2008 mirando a mi alrededor se que no vendrán, pero tal vez el cinco de enero de 2009…









unaovarios dijo
Que bien lo has contado... Ahora lo entiendo!!! Pues nada a creer en el poder del amor... Besos creyentes y un abrazo cuentacuentos
5 Enero 2008 | 01:35 PM