Macho de Mantis
Se que es un pelin largo, pero espero que os guste.
El nació verde entre verde, en un lugar donde hasta los sueños son de ese color en la primavera. En el norte de España, allà donde hierbas, flores y árboles se pintan de colores lejos del reino gris de las ciudades. En este lugar la tierra se riega con lluvia y en ella crecen cientos de vidas, cientos de historias y entre ellas nuestra historia, la historia de Xio.
¿Por qué él era verde? Por que todos sabemos que las mantis religiosas suelen ser verdes como su mundo. En este mundo él vivÃa con su madre, sus hermanos, sus tÃas y solo un tÃo. Su nacimiento tubo lugar junto al de tres hermanas mas, fue el único macho. Su madre al verle supo el nombre que le iba a poner: Xio.
Durante la primera fase de su vida su madre le habÃa enseñado a cazar pequeños insectos con los que alimentarse, a lavarse con gotas de rocÃo, a ser consciente de los peligros que acechaban en el bosque y sobre todo a tener cuidado con los hombres, ya que son el peligro más amenazador.
- El hombre – le decÃa su madre- es el monstruo que se come el verde, lo destruye, arrasa los bosques, los llena de materia gris, dura, en la que se encierran y en ese lugar que construyen no hay cabida para nosotros. Con suerte te vas y si no tienes suerte… cuando veas a un hombre Xio escápate y cuanto más te alejes, mejor.
Su madre, como era el único macho de la familia, solÃa mimarle mucho y a menudo le contaba como habÃa empezado a ponerse de pié, a cruzar sus patas delanteras como si estuviese rezando quedándose muy quieto hasta que ¡zas! Un golpe rápido y seco para cazar a su presa, le explicaba que por esa postura les llaman mantis religiosas. TenÃa con su madre una relación muy especial que solo se ponÃa tensa cuando le preguntaba como habÃa nacido. En ese momento su madre trataba de cambiar de tema.
Pero cuando, por esas cosas que tiene la curiosidad, se enteró a medias de cómo funcionaba el tema de la sexualidad, comenzó a preguntarle a su madre por su padre. Ella entonces se ponÃa seria y le decÃa: cuando seas mayor ya te lo contaré.
En este momento tal vez no fuese mayor, pero tampoco era pequeño, era una edad en la que se está en medio de todo. Las cosas al crecer se van haciendo más complejas y el también se habÃa ido complicando más y más, haciéndose preguntas, haciendo preguntas a todos los demás, sobre todo a su tÃo. Cuantos dÃas se pasaba hablando con él horas y horas. Todos le admiraban mucho por que era el único macho adulto que vivÃa por la colonia.
Le aconsejó sobre muchas cosas e incluso un dÃa en que se despistó y se perdió por el bosque fue a buscarlo y volvió a llevarlo a su casa, pero cada vez que le preguntaba por su padre, el le contaba como habÃa sido, lo que le gustaba y como crecieron juntos hasta hacerse mayores. ¿Dónde está? Y su tÃo se ponÃa algo triste pero la decÃa ahora está en ti, en tus hermanas, en tu madre. Pero ¿Qué le pasó?. Ya lo sabrás cuando llegue el momento.
El tenÃa un grupo de amigos con los que solÃa pasar los dÃas viajando de hoja en hoja, jugaban al escondite en la niebla y juntos iban a cazar. De vez en cuando aparecÃan las hembras de su edad y ellos no querÃan saber nada de ellas, con lo que se dedicaban a mirarles de lejos cuchicheándose cosas al oÃdo. Ahora las cosas habÃan dado un giro y ellos habÃan dejado a un lado los jugueteos infantiles para pasar a estar mucho tiempo con aquellas hembras.
- Me ha mirado a mi – decÃa uno de sus amigos,- No a mi- decÃa otro, entonces uno se acercaba a ellas, ellas miraban y sonreÃan, entonces se unÃan al grupo y Xio sentÃa un sentimiento nuevo que no llegaba a identificar.
- No pasa nada Xio, es un sentimiento que no has tenido antes y eso se llama amor, pronto sabrás por quién. Entonces su tÃo suspiraba y le decÃa – Te estas haciendo mayor. Todos sabemos como es de mágica esa época.
Era Sondra, unos enormes ojos verdes, unas antenas preciosas, lo hermoso de su forma de cruzar las patas delanteras y su color verde especial que tenÃa. Era una diosa de las mantis.
La miraba, su mirada tenÃa respuesta. Se cruzaban y se sonreian, aguantaban las bromas de sus amigos que les decÃan: estáis enamorados y de esta forma el color verde se hacÃa verde mas oscuro que es lo que les pasa a las mantis cuando sienten vergüenza. Pero cuando un amor empieza a rodar montaña abajo no hay nada ni nadie que lo pueda parar.
Juntos subieron a las hojas mas altas del árbol mas alto del bosque un dÃa de niebla para ver el sol blanquecino por una cortina que poco a poco se iba levantando haciendo que las cosas que parecÃan borrosas se fuesen viendo mas claras y poco a poco el sol iva cobrando mas y mas fuerza hasta sentirlo casi dentro. Juntos se protegieron de la lluvia debajo de una hoja.
Poco a poco vió como sus amigos iban desapareciendo, sin saber por que, pero de repente empezaron a nacer nuevas crÃas en la colonia y sus amigos empezaron a desaparecer. Era un momento de tremenda agitación y cuando le preguntaba a alguna de las hembras por sus amigos todas guardaban silencio, se miraban y como anteriormente ellas le contestaban dentro de poco lo sabrás Xio.
Fue una tarde en que estaba cazando con su tÃo cuando supo toda la verdad.
- Verás Xio – comenzó a explicarle – eres mayor y creo que es momento de contestar a tu pregunta. Lo que le pasó a tu padre, a tus otros tÃos, a los padres de tus amigos, incluso lo que les está pasando a tus amigos hoy en dÃa, es el amor.
- ¿el amor?
- Si, en nuestra especie el amor es lo más fuerte que tenemos. Es nuestro principio y nuestro fin. En la mayorÃa de las especies es solo un sentimiento más, pero en la nuestra es el sentimiento. ¿Qué serias capaz de hacer por Sondra?
El no contestó por que era evidente. En ese momento le pidió que le siguiera para demostrarle de lo que estaba hablando. Vamos a ver el amor de la especie que en teorÃa es la más compleja
En el Bosque habÃa tres casas separadas por zonas muy frondosas. Al llegar a la primera casa miraron por el cristal. Dentro estaba encendido el fuego, un fuego que daba calor y color al hogar que se veÃa muy tierno, calido. El hombre leÃa el periódico mientras la mujer estaba preparando la cena, no se sentÃa amor, si no un sentimiento que era como en esos dÃas en que no le apetecÃa hacer nada y se tumbaba debajo de una hoja a dejar pasar el tiempo. MonotonÃa le llamó su tÃo.
Mientras viajaban a la siguiente casa pensaba en que nunca habÃa sentido eso cuando estaba con Sondra, siempre era un fuego encendido que lo incendiaba todo y que dÃa a dÃa aumentaba. En esta segunda casa un hombre y una mujer se gritaban mientras que los niños estaban en su habitación haciéndose los dormidos. Los gritos se hacÃan cada vez mas y mas grandes y no pudieron parar más de un par de minutos. Sintió pena por los niños y pensó que el serÃa incapaz de hacerle eso a sus hijo y que nunca le gritarÃa a Sondra. Definitivamente aquello tampoco era amor, ni para él ni para nadie pero por alguna extraña razón aquel matrimonio seguÃan juntos.
En la tercera casa el marido y la mujer hacÃan el amor de forma apasionada, inundándolo todo de besos, suspiros, abrazos. Xio y su tÃo suspiraron y su tÃo empezó a explicarle.
- En nuestra especie el amor es parecido, pero todavÃa más intenso, de hecho hemos nacido en la especie más romántica que existe. ¿Qué darÃas por Sondra y tus crias?
Xio sonrió y no contestó por que no hacÃa falta.
- Pues eso es lo que vas a tener que hacer el gesto más hermoso que puede hacer un macho por la hembra a la que ama y por sus crÃas, dar la vida. Durante el acto más inmenso que una mantis macho puede sentir la hembra se lo come para poder poner los huevos de los que nacerán las crÃas. Es la manera de que ella sobreviva y nazcan las pequeñas mantis. Ya sabes lo que le pasó a tu padre.
- ¿y el lo sabÃa?
- Si, ni lo dudó. Amaba muchÃsimo a tu madre.
- ¿y mis amigos? ¿mis otros tÃos? ¿lo sabÃan?
- Depende, algunos si, otros no lo quisieron creer y otros ni lo supieron, pero todos corrieron la misma suerte.
- ¿y tu?- Le preguntó a su tÃo.
- Muchas mantis macho mueren de viejos, una muerte triste, capturados por los hombres y algunos aplastados contra los coches o comidos por otros animales. Yo por ahora no he sentido lo que estás sintiendo tu sobrino.
Xio miró los grandes ojos de su tÃo al que, si era posible, ahora le querÃa todavÃa más. Le abrazó con sus largas patas delanteras y le dijo:
- Me está esperando Sondra, te voy a echar de menos, pero ojala sientas algún dÃa lo mismo que yo.
- Yo también te voy a echar de menos Xio.




unaovarios dijo
Es el cuento más hermoso de amor que he leÃdo sobre un "insecto", ... precioso e intenso. No tengo palabras. Solo gracias en nombre de las mantis religiosas del mundo.
Un enorme abrazo con mis pinzas verdes.
24 Marzo 2007 | 03:03 PM