Gentes de mar (Nunca mais)
Piso la playa en la que vivo con pasos que marcan la arena, se quedan grabados en ella, donde no llegan las mareas, donde solo el viento y el tiempo, la lluvia y otros pasos pueden desdibujar mis huellas.
Otras veces mis huellas son solo acústicas, en el paseo de tablillas: toc- toc. Con ellas juego a hacer destiempos: to- toc y estas se borran en el silencio, o se ahogan en el ruido de un viento fuerte, o una manera de llover que suene mas que yo.
Todas las mañanas mis pasos me traen de vuelta a la realidad y me despierto aquí, en medio de un cuento de sol o de nubes, de olor a sal y caminando junto a Jazz, que acompaña mis huellas con las suyas. A estas horas se hace todo de oro o de plata.
Hoy las nubes se enredan y hacen un día argento, es Galicia y cuenta la leyenda que es una dama gris y sus lágrimas hacen crecer el verde. Sopla un poco de viento de invierno y hace frío, pero supongo que esta historia se tiene que contar aquí por que si no carecería de sentido y de sentimientos, y su banda sonora son mis propios pasos, los de Jazz y los tuyos si nos acompañas.
Creo que nací a este cuento cuando me vine a vivir a Santa Cristina, pueblo entre mar y ria, que forma una península frente a
Nunca los he visto llegar de ningún sitio, no sé de donde vienen, solamente te los cruzas paseando, por la zona de la ría o de la playa, te saludan y sonríen, con sonrisas que parecen olas de mar.
Mira ese señor que va por ahí es un tritón, un tritón anciano que pasea acompañado de una parrocha que cobra apariencia de un caniche. Noto tu incredulidad, pero sigamos caminando. Aquella señora que se acerca por allí es una ostra, preciosa, madura, sobra decir que la luz se refleja en ella, y que el brillo de su mirada y de su risa son incapaces de ocultar que lleva una perla en su interior, y ese señor de bigote y con chándal, es un cormorán haciendo ejercicio, fíjate como extiende sus alas y las vuelve a cerrar.
Ahora incrédulo sonríes. Bien; yo también fui escéptico. Mira las huellas que hemos dejado hasta ahora: incoloras.
Seguro que recordarás un accidente en el que un barco vertió petróleo al mar y el petróleo llegó a la costa ¿no? Mira ahora sus huellas: son negras.





sexta-estrella dijo
Siii, vaya, recuerdo aquella catastrofe, fue un 13 de noviembre no?, ma´s o menos, jo sub, como lo cuentas, me he visto en esa playa, caminando contigo y oliendo el mar, jo el mar..., me puedes mandar por seur una bolda de esa playita q dices?, jeje, un besito!
15 Febrero 2007 | 10:22 PM