Mapa para llegar a ti.

Hace un año, al salir a dar una vuelta por los acantilados que delimitan la ciudad en la que vivo, me senté en un banco, del que ya casi formo parte, a leer.
Hacía algo de frío, pero cada vez que sale el sol es necesario empaparse de él, dejar que nos llegue dentro y nos tueste un poquito, que nos cocine, e incluso a veces que nos haga hervir .El mar estaba algo picado y llegaba a mi mezclado con la brisa dejandome un inigualable olor a sal.
En ese instante, en el que estaba sumergido en un libro que me llevaba a descubrir la historia de un hombre que había sido duplicado, el viento trajo hasta mí unos papeles perfectamente doblados que cayeron justamente en el libro, evidentemente me llevé un susto impresionante que me hizo soltarlo y se quedaron atrapados entre sus páginas. Tras recogerlo y abrirlo, marqué la hoja doblando la esquina y desdoblé aquellos folios.
En ellos había una letra de color azul, con trazos suaves, redondeados que dibujaban letras que se agarraban en palabras para formar frases sobre un blanco que con la luz del sol casi deslumbraba. Comencé a leer:
“Mapa para llegar a mi:
Te llegará este mapa un día soleado mientras lees sentado en un banco que está en los acantilados, orientado al mar. Te asustarás un poco pero la curiosidad te hará desdoblar estas páginas y comenzarás a leer. Para empezar te diré que no va a ser nada fácil, pero que tienes que creer, sobre todo al principio.”
Miré hacia los lados para ver si había alguien que me hubiese visto y hubiese escrito esta carta. No había nadie en especial. El movimiento de siempre: gente corriendo, andando en bicicleta, paseando a los perros… nadie conocido ni que me llamase la atención. Nadie sabía que estaba allí. Pensé en tirarla, pero nunca en mi vida he tirado un papel al suelo con lo que me la guardé en el bolsillo y seguí leyendo.
Al llegar a casa y ducharme saqué las cosas que tenía en el bolsillo: unas monedas, el móvil y la carta. Mi curiosidad me hizo leer un poco más.
“Te recuerdo que esto no es una carta si no un mapa. Ya en tu casa seguirás leyendo. Hoy es miércoles, el viernes te situarás en el mapa por que un amigo que llevas tiempo sin ver te llamará para ir a la cena de navidad que tenéis el día 22, en las vueltas de la compra te darán dos monedas de diez céntimos y recogerás el chupete de un niño que se le ha caído al suelo.”
Volví a cerrar las hojas, pero no fui capaz de tirarlas. El jueves por la noche no podía dormir y cuando la alarma sonó soñé con estrangular el despertador, pero los hacen a prueba de gente que no duerme bien. Durante la mañana todo transcurría normal hasta que sobre las doce y media el móvil comenzó a vibrar con un número en la pantalla que no conocía.
- ¿Si?
- Fran, soy Tino.
- Ostras Tino, cuanto tiempo ¿Qué tal te va?
- Bien, mira que te llamo por que ha vuelto y por si vais a hacer una cena de navidad….
Miré el día y no, no era el día de los inocentes. Finalmente quedamos, la cena era el día 22.
Me empecé a preocupar por que al salir de trabajar tenía que hacer la compra, casi me daba miedo ¿podía dejarlo para el día siguiente?. No, había cosas de primera necesidad.
Al hacer la compra fui sumando: 40,85 euros, siempre tiendo a coger cosas de segunda, tercera e incluso cuarta necesidad. Al llegar a la caja sonreí a la cajera con aire triunfal, coloqué los artículos en la cinta y cuando me dijo el importe sentí el sabor de la victoria. Le di cuarenta y cinco euros, me preguntó ¿tiene una moneda de un euro? y me devolvió el billete de cinco. Eché cuentas mentalmente y, como no suponía ser derrotado, saqué de mi bolsillo la moneda. Ella me dio la nota y dos monedas de diez.
- Te equivocas- Le dije.
- No, ya se que te tengo que dar quince céntimos pero no tengo monedas de cinco.
Yo insistí, ella también insistió hasta que la situación se volvió casi absurda y la gente de la cola empezaba a murmurar así que me marché con mis dos monedas de diez céntimos.
Mientras que sacaba las bolsas del coche pasó una mamá empujando el carrito y, el niño que era transportado, lanzó el chupete justo a mis pies. Serás…. Pensé, pero tuve la obligación de agacharme y dárselo a la madre de un niño que se reía sin parar. Gracias. De nada. El niño se reía más todavía, mientras yo me marchaba pensando en mil maneras de llamarle de todo menos bonito.
Al llegar a casa tomé los folios y seguí leyendo. Ahora, en el mapa, que no carta, seguía dándome todo tipo de referencias como: cambiarás de trabajo, conocerás a una chica de la que creerás que te has enamorado….hablaba de alguna ausencia… de abrir un blog… Ni que decir tiene que se han ido cumpliendo cada una de las referencias.
Al principio lo pasé muy mal, pero fui incapaz de tirar aquellos papeles, con el tiempo me fui acostumbrando e incluso a veces me vino bien por que pude anticiparme a lo que iba a pasar y no traté de cambiarlo, solo seguir adelante, pero cada palabra que leía me enamoraba más, me hacía querer correr, avanzar los acontecimientos.
Finalmente el mapa acababa así: “en las navidades del año que viene, cogerás una gripe que te hará estornudar trescientas veintisiete veces, el día después del estornudo trescientos veintisiete, te despertarás y saldrás a la calle, caminarás hacia tu trabajo, un señor te pedirá perdón por tropezar contigo, acabará de salir el sol y justo en ese momento habrás llegado a mi”.
Nunca se lo he contado a nadie, por eso nadie entiende que esté tan feliz de tener treinta y ocho y medio de fiebre, esté tiritando en la cama y que cuente en voz alta todos y cada uno de mis estornudos, mientras que no puedo parar de reir y felicitarle la navidad a todo el que viene a verme o me llama aún cuando siempre la he odiado. El médico lo achaca a que estoy delirando por la fiebre, pero yo, y solo yo, se que llevo doscientos ochenta estornudos y que, según dice el médico, en un par de días con los antibióticos que me recetó estaré como nuevo.
Pronto llegaré a ti.






sexta-estrella dijo
Me encanta el título, es buenísmimo, ¿como lo haces?, siemp haces q sonría, q buena la forma de describirlo y el final, pronto llegaré a ti, es, sencillamente especial, q tierno, q forma de hablar del la búsqueda y del encuentro.Me quito el sombrero, ;-).
Muchos besitos y sonrisas!
20 Diciembre 2006 | 11:00 PM