Publicidad:
La Coctelera

submundo

19 Febrero 2009

Volver.-

Buenos días:

En primer lugar y como tantas otras veces pediros perdón por mi ausencia, pero como podreis comprobar estaba metido en un parentesis (*) si, ese soy yo.

Estoy terminando "FIN" y, valga la redundancia ¡POR FIN!

Así que espero estar de vuelta en estos días, aunque me he ido pasando de vez en cuando para leeros y ver que todo sigue igual o, por lo menos parecido.

Besos y abrazos....

 

 

servido por submundo 7 comentarios compártelo

29 Diciembre 2008

¿Feliz navidax?

Suena mi teléfono y por instinto lo descuelgo

- ¿Fran?

- Si, soy yo

- Hola, soy papá Noel.

- Ya y quieres ofrecerme un crédito, un buen plan de llamadas o simplemente gastarme una broma.

- A ver mendrugo, que tú tienes la capacidad suficiente para creer en mí.

- Si y en la paz mundial no te jeringa (aquí venía "jode" pero he preferido censurarlo por si acaso), mira lo siento pero estoy muy ocupado.

- Ya, muy ocupado tomándote el café y rascándote los…

Miro el café caliente que tengo encima de la mesa y quito mi mano de los... En la habitación en la que estoy no puede estar viéndome nadie ya que es una habitación interior con lo que empiezo a hacer gestos obscenos.

- Si, los estoy viendo también, en cuanto termines hablamos.

Dejo de hacer dichos gestos y comienzo a prestar atención.

- Te llamo por que te has olvidado de felicitar a la gente la navidax y es un detalle muy feo por tu parte.

- Bueno, todavía estoy a tiempo ¿no?

- ¿sabes a que día estamos? ¡Es 29 de diciembre!

- Claro y no pega lo del Fun, fun fun. Mira sabes que yo ya no creo en la navidax por que me parece que es el momento más hipócrita del año. Yo que sé, pero estos días en que la ciudad es un caos, en los que la gente vamos como zombis con tarjeta de crédito y los niños sienten miedo ante la posibilidad de que un paje les esté espiando, creo que no, no creo en ellos.

- Pues que sepas que cada vez que alguien dice que no cree en la navidax a un reno se le apaga la nariz.

- Pues tremendo espectáculo, pero bueno… todo sea por la nariz de los renos



¡¡¡FELIZ NAVIDAX!!!

Papá Noel se olvido de colgar y le llegó una factura de teléfono para la que tuvo que solicitar un crédito, empeñar su taller y proceder a un expediente de regulación de empleo que afectó a todos sus duendes.

Yo fui detenido por la denuncia de una vecina. Al contrario de lo que pensaba, la habitación no era tan interior y vio y grabó con su videocámara todos y cada uno de mis gestos obscenos. (Hay gente que se aburre demasiado).

A día de hoy, según Naxional Geographix y todos los documentales de la dos, el número de renos con la nariz apagada ha descendido alarmantemente llegando a asegurar que solo queda uno, Rudolph, al que para evitar su extinción, los científicos dudan si aparearlo con una rena o con una bombilla de bajo consumo.

Ahora en serio, perdonad por esta absurda felicitación, felices fiestas a todos, gracias por estar ahí y compartir vuestro arte con los demás, espero regresar en breves.

Besos y abarzos.

servido por submundo 10 comentarios compártelo

1 Noviembre 2008

Salpicaduras.-

Noto en mi hombro dos toques suaves.

- Perdone, es que me ha salpicado con su imaginación y mire.

Me doy la vuelta para descubrir un bonito rinoceronte azul con traje a rayas.

- ¿está seguro que eso lo he hecho yo?

- Si hombre, viajábamos en el autobús, usted me miró y fíjese lo que ha pasado.

- No logro recordar.

El hombre saca de su traje debidamente rayado, una cartera en la que, al abrirla, puedo ver la foto de carnet. La verdad es que tirando de los recuerdos a muy corto plazo, casi a plazo inmediato, recuerdo a ese hombre que viajaba en el autobús.

Era un hombre de unos cincuenta años que se agarraba a la barra como si estuviese colgando de ella. Consultaba el reloj casi sin darle tiempo a variar y suspiraba a intervalos cortos. Su mirada era triste, casi gris y parecía estar relleno de nubes del mismo color. Puede que yo lo imaginase de otra manera, ya se sabe que la imaginación la carga el diablo.

- Y ¿Qué puedo hacer por usted ahora?

- No sé, supongo que si me vuelve a ver con mi aspecto anterior…

- Muy bien, déjeme por favor el carnet que lleva su foto y apártese a un lado.

Pongo un gesto de esfuerzo, de concentración, parecido al que pongo cuando… no consigo resultados, tal vez necesite algo de tiempo o algún aliciente más para volver a ver a este hombre tal y como era. Recuerda que en su portátil lleva varias fotos y decide enseñármelas para que me pueda centrar en cómo era anteriormente. Al ir pasándolas en el visor de fotos de Windows veo a un rinoceronte azul el día de su boda, un rinoceronte azul andando en bici, un rinoceronte azul de smoking en una fiesta…

- ¿Y que hago yo ahora? – Comienza a lamentarse - ¿Cómo voy a ir así al trabajo? ¿Cómo voy a ir a casa de esta manera? Mi mujer me mata.

- Tal vez a ella no le importe, ya sabe que la belleza interior…

- No diga tonterías por favor, tal y como es, que se mira tanto en el espejo que ya no se sabe lo que es reflejo o no, que se puso a dieta tras estar a dieta y hasta corrige mi manera de vestir, mi corte de pelo… Como me vea así…

- Pues yo sigo intentándolo, pero se me hace muy difícil, casi imposible.

Un rinoceronte azul bañándose en el mar, un rinoceronte haciendo un gesto gracioso…

En ese instante pasa una señora con un niño en un carrito que al verlo comienza a reírse y a echar los brazos para que lo coja. Él le hace un gesto parecido al que tiene en la foto que acabo de ver, el niño se ríe más alto, más fuerte.

- ¿Le importa que mientras usted me devuelve a mi estado anterior juegue un poco con este niño? Nunca se ha reído un niño así conmigo, generalmente me observan durante unos segundos y miran hacia otro lado al ver algo más interesante que yo.

Asiento mientras sigo intentando concentrarme, cada vez con peores resultados.

Al cabo de un instante este Señor- Rinoceronte azul está rodeado de niños con los que juega y se lo pasa en grande, creo que ni en el autobús, ni en ninguna de las fotos, estaba tan contento como ahora.

Cierro el portátil, se lo dejo en el banco y me alejo calle abajo mientras sigo escuchando las risas que se quedan en el parque.

Días después viendo la tele con uno de mis sobrinos veo a mi amigo en la televisión en un programa infantil que, gracias a él, es muy divertido y didáctico.

Otra mañana me lo encuentro en el autobús azul, feliz, con su nuevo aspecto, viene hacia mí y me abraza.

- Gracias – Me dice.

Yo asombrado le digo el oportuno “de nada”, pero mi curiosidad me lleva un poco más allá

- ¿y su mujer? ¿y su trabajo?

- Cambié de trabajo ese mismo día, pasaba por la calle un productor de televisión que al ver la marabunta de niños que se habían juntado en el parque se acercó a mirar, me ofreció hacer un programa y ¿Qué puede haber mejor que hacer reír a un niño y enseñarle? En cuanto a mi mujer, descubrí que no me quería porque cuando me vio con mi nuevo aspecto, me dijo que dejase de hacer tonterías. Intenté explicarle lo que había pasado, lo de mi nuevo trabajo y lo feliz que había sido con los niños, pero en vez de alegrarse por verme feliz, me pidió que dejase de hacer tonterías y sintiéndolo por ella me marché.

servido por submundo 15 comentarios compártelo

31 Octubre 2008

Tarareandos (sin freno Strauss)

Mientras preparo un cuento para esta tarde tarareo.-

¿tarareas?

servido por submundo 5 comentarios compártelo

28 Octubre 2008

soñando milagros

El entra como entra la tormenta cuando dejas la ventana abierta, con rayos y truenos, salvo que en esta casa la tormenta tiene llaves de la puerta y vive en ella.

El pasillo se hace corto y, cuando menos se lo espera, aparece por la puerta del salón. Ella, que estaba viendo la televisión se levanta para saludarle y hace ademan de darle un beso, pero él la empuja sin tener ningún tipo de motivo. En un acto que no tiene explicación científica, de su propio empujón sale disparado contra la librería en la que todas las cosas, libros y adornos se tambalean.

Se incorpora y mientras se toca el brazo sobre el que ha caído, abre su bocaza para insultarla como otras tantas veces, pero esta vez de su boca, en vez de salir palabras denigrantes, salen pompas de colores que inundan la habitación. Ella abre sus ojos como platos.

El hombre tormenta se lleva la mano a la garganta sin entender lo que está pasando, cada vez que intenta insultarla, salen de su boca más pompas de jabón. Toma un libro de la estantería y con toda su rabia se lo lanza, mientras ella intenta protegerse llevándose las manos a la cabeza. El libro por el aire se abre a la mitad, hace un bonito giro y se convierte en un pájaro que da dos vueltas sobrevolándole y sale agitando sus alas por la ventana.

Su ira va creciendo, se acerca a ella y levanta la mano, cuando la baja con fuerza, se va transformando, pasa a estar hecha del mismo material que la planta llamada diente de león y le da una suave caricia en vez del esperado golpe mientras se va deshaciendo. Ninguno de los dos da crédito a lo que está pasando. Entonces él la mira con malicia, sale del salón y va directo hacia la habitación del niño que está durmiendo.

Intenta detenerlo, pero es imposible, entra y enciende la luz. El niño se despierta y ve a su padre como otras veces, salvo que hoy tiene una expresión graciosa en la cara, entonces el niño le mira con atención. Esta noche de su boca tampoco salen gritos para él, salen serpentinas de colores lanzadas al aire que se enredan en el cable de la lámpara, en la barra de la cortina y en la foto que hay colgada en la pared. Por primera vez el niño se ríe con su padre. Ahora en vez de las serpentinas, su voz es el sonido de un matasuegras y pita de una forma tan absurda que el niño ya se ríe a carcajada limpia, mientras que la mujer intenta cogerlo para sacarlo de la habitación.

El hombre intenta interponerse e impedírselo, pero en ese momento se da cuenta de que está construido a base de piezas de Lego y ante el empujón que ella le da, las piezas de colores quedan esparcidas por la moqueta. Toma al niño en su regazo, le echa una manta por encima y sale por la escalera gritando:

Dios ha vuelto, dios ha vuelto...

servido por submundo 8 comentarios compártelo

26 Octubre 2008

Inventores del Mundo (Sueños) 2ª parte.

Tras salir de la sala de sonrisas me llevó a su despacho y entonces me hizo una pregunta:

- ¿Qué te parece todo esto?

- Que para ser un sueño no está nada mal.

El hombre se rió y asintió varias veces con su cabeza y haciendo un gesto de Voilá con sus manos dijo:

- Precisamente, no está nada mal para ser un sueño. Puede que todo esto te lo estés inventando.

Siguió explicándose:

- Verás aquí hacemos todo, absolutamente todo, lo que pasa después en vuestra vida. Como has podido comprobar, tenemos previsto hasta el más mínimo detalle, desde una sonrisa hasta cada vez que le tiras la pelota a Nuna para que te la traiga y, por supuesto, está pensado que cada vez que se la tiras ella no te la devuelva.

Yo me reí, por que en vez de devolverme la pelota sale corriendo para que yo intente cogérsela.

- Voy al grano que tenemos una reunión en pocos minutos. Verás todo está escrito, como os gusta decir a vosotros, y archivado por orden cronológico para que día a día todo vaya sucediendo, todo fluya. Habíamos pensado que cuando terminases, te dedicases a escribir vidas, vidas como la que has visto en la sala de sonrisas, pero eres demasiado surrealista, como te dicen todos. Nos has dado un poco de miedo, ya que podrías crear a saber que tipo de personajes y situaciones que para la vida real no servirían. Entonces hemos pensado en que tal vez pudieses escribir sueños.

Yo puse cara de asombro y, ante esa cara el hombre apretó un botón y pidió que pasase Juancho. Juancho entró en el despacho con pinta de despistado y sonrió al verme. Se acercó y me estrechó la mano.

- No es habitual tener una situación como esta, pero espero que sirva para convencerte, Juancho es el autor de la mayoría de tus sueños.

- ¿El de la playa?

El asintió con la cabeza.

- ¿El de los hombres marionetas?

Volvió a asentir.

-¿El de Lidia?

Sin que terminase el se ruborizó y asintió.

- ¿El de la caída sin fin?

Entonces habló el hombre de la bata.

- Si, en ese no fue muy original, recurrió a un sueño estándar.

- Entonces este también- Dije.

Los dos se quedaron callados mirándose uno a otro.

- Bueno, se nos acaba el tiempo ¿Qué me dices?

Yo me rasqué la cabeza, no porque me picase, si no intentando escarbar y encontrar algo que decir.

- Vale- Dije. Creo que la excavación no había sido demasiado profunda.

Cuando íbamos a cerrar el trato con un abrazo (así cierran los tratos los inventores del mundo) me di cuenta de una cosa.

- Hay una cosa de la que no hemos hablado y que me parece de vital importancia.

- ¿Cuál?- Preguntó.

- ¿tendría que escribir también pesadillas? Sabrás que no soy muy bueno con ese tipo de cosas y que sería incapaz de someter a alguien a un mal sueño.

El se rió de nuevo y me explicó:

- Todos tenéis el mismo problema, las pesadillas… ¿recuerdas alguna de las tuyas?

- Si.

- ¿Cuál?

- Soñaba mucho con el mar, desde pequeño me daba muchísimo miedo, me encantaban las piscinas pero el mar me daba escalofríos pensar lo que podía haber debajo de…

No pude terminar, él volvió a hacer otra vez el gesto de voilá. Me di cuenta de que tenía razón, de que las pesadillas lo que consiguen es hacernos fuertes y así un niño que le tenía miedo al mar termina metiéndose casi todos los días a hacer surf. Nos dimos el abrazo para sellar el pacto y le pedí una cosa.

- ¿podré tener una prueba de que esto no es un sueño?

El miró su ordenador, sonrió y asintió. Se despidió con un gesto.

Serían las siete de la tarde cuando me desperté en el sofá totalmente aturdido, me hice un café y saqué a pasear a Nuna. Me llevó a la playa.

Saqué la pelota del bolsillo de mi cazadora y la lancé tan lejos como pude. Cuando me disponía a echar a correr detrás de ella para intentar quitársela, no pude, ella venía hacia mí con la pelota para dejarla caer a mis pies. Yo sonreí y la acaricié con fuerza mientras ella movía su rabo de izquierda a derecha, de izquierda a derecha.

No sé que es verdad ni que no lo es, pero tal vez cuando termine aquí, estaré escribiendo sueños, tal vez alguno de los vuestros, tal vez alguno de los de ellos …

Fin.-

servido por submundo 9 comentarios compártelo

21 Octubre 2008

Inventores del mundo (sueños)

Creo que la primera vez, fue en un desvanecimiento mental transitorio, es decir, una siesta de sofá con abrazo a cojín incluido. La televisión ronroneaba tal vez intentando hacerse escuchar o tal vez susurrando para dormirme, lo cierto es que entre su ronroneo, el sol que entraba en el salón convirtiéndolo en un lugar mágicamente iluminado, y mi cansancio por el trabajo, entré en la entrevela que separa lo real de lo que suponemos imaginado…

La imagen del salón se fue mezclando, el color de las cortinas con el de la pared, la pared con el suelo, el suelo con el sofá, el sofá con mi mano, mi mano con mi pelo, todo difuminado, batido y convertido en un solo todo que se rasgó, lentamente, como si fuese una cremallera que se va abriendo.

Una mano apareció y al ver que me hacía señas me acerqué, la mano me tomó por el cuello y me metió de lleno en la descostura de la realidad, que se quedó sin más remedio atrás.

Entonces un hombre procedió a explicarse.

- Perdona la rudeza, pero es que hay cosas que se deben hacer así. Nadie se atreve a dar el paso entre esto y aquello, por eso he decidido hacerlo sin preguntar ni andar con miramientos.

Yo medio aturdido comencé a mirar a mi alrededor, el lugar me recordaba a una fábrica de tornillos que había visitado cuando era niño. Interesantísima. Aquí hacemos el tornillo y aquí le hacemos la rosca.

Más interesante había sido la visita a la fábrica de coca-cola (¿cuanta gente se habrá bebido nuestros escupitajos?). Este lugar también me la recordaba, sobre todo por la bata blanca que llevaba el hombre que me había metido en ese lugar.

- Verás, te voy a dar un paseo por aquí y después iremos a mi despacho para charlar un rato.

Las puertas se abrieron, y tras dudar un poco, no pude hacer otra cosa que seguirle, ya que al mirar hacia atrás la raja tras la que estaba mi salón ya no existía, era como si hubiese cicatrizado.

-Pues vamos.- Dije en alto.

El me hizo una seña y me coloqué a su lado.

- Bueno, como no sé por donde empezar empezaré por lo más básico, aquí es donde nos inventamos el mundo.

Yo empecé a ponerme un poco nervioso ( ya se sabe que hay gente muy rara por ahí), pero tras recordar que estaba en mi salón durmiendo y que probablemente esto era un sueño, asentí y puse cara de estar muy interesado en lo que me decía.

- En esta sala, por ejemplo es donde se inventan los amaneceres.

Corrió una cortina y tras ella había dos hombres uniformados que estaban discutiendo. Mi acompañante meneó de un lado al otro la cabeza y me dijo con tono de resignación:

- Hoy amanecerá otra vez nublado, les cuesta mucho ponerse de acuerdo.

Yo le di la razón (por si acaso). Caminamos un poco más y llegamos a un pasillo en el que había muchas puertas con carteles distintos, de unas y otras salían y entraban personas portando extrañas cosas, entonces uno de ellos al ver a mi acompañante se acercó y le pidió que le siguiese.

Él se disculpó, me llevó hasta el final del pasillo y me pidió que esperase en una sala en la que había un par de sillones. Cuando me senté, el desapareció por la puerta.

Como en los sueños no corremos peligro, abrí la puerta y miré al pasillo, la puerta que quedaba más cerca de aquella sala era una de color azul con un cartel que ponía “Sala de sonrisas” ¿Quién no entraría en una sala como esa?

Abrí la puerta y había una señora mayor que estaba cosiendo algo a una línea muy larga, no se sabía de donde venía ni se veía donde acababa.

Aquella señora desprendía ternura y con sus arrugadas manos estaba hilvanando una preciosa sonrisa. yo al acercarme tuve la sensación que a alguien le produce contemplar lo más hermoso que ha visto nunca, a la vez que sentía una extraña sensación de familiaridad.

La puerta se abrió tras de mí, entró el hombre que me había acompañado hasta allí y me dijo:

- Verás, esa línea que estás viendo es una vida y lo que está cosiendo en ella es una sonrisa hermosa ¿no? Y te preguntarás el porque de ese sentimiento de familiaridad ¿no?

Yo asentí con la cabeza.

- Esta sonrisa en concreto la verás, y no dentro de mucho tiempo.

Con entusiasmo dije en alto.

- No puede ser… no me digas que es…

La anciana me miró y sonrió con una sonrisa que nos contagió a los otros dos. El hombre afirmó con la cabeza.

- Si, es Simón.

Simón es mi sobrino que en breve va a nacer.

Intenté acercarme a la línea para poder ver un poco mejor, pero el hombre me detuvo.

- No lo hagas, la vida tiene que ser una sorpresa -Me dijo.

Esa frase. Nunca la he olvidado.

Continuará…

servido por submundo 9 comentarios compártelo

18 Octubre 2008

Cortos y palomitas " Yo tambien te quiero"

Vuelta al blog y vuelta a las buenas costumbres, yo pongo el corto, tu las palomitas...

Yo tambien te quiero.- Verdades como puños.

servido por submundo 8 comentarios compártelo


Sobre mí

Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons. :::::RECOMEN-DABLES::::::: Mason Jennings Lo bonito de lo simple Que lo disfruteis.

Fotos

submundo todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera